Los ricos modernos de Luis Abinader (los de la capital) no miran hacia el otro lado del Ozama. Muchos no saben que mas pa'lante hay Gente. Viven encerrados en el círculo vicioso de los 4 años y no se acercan a los barrios en donde la extrema pobreza consume a una gran parte de la ciudad de Santo Domingo. 
Casi la mitad de los capitaleños viven en casas destartaladas, en precarias condiciones de salud, sin alimentación, niños descalzos caminando encima de la podredumbre, parásitos, bacterias, tuberculosis y todas las enfermedades que emanan de los lugares en donde los han obligado a sobrevivir gobierno tras gobierno. 
Esos seres humanos no existen, no son censados (contados), no están agregados al presupuesto, no reciben los servicios básicos, por eso no los cuentan. 
Para el gobierno actual ese lado es estrictamente prohibido para el turismo. A los periodistas y video-emprendedores no los dejan entrar dizque por cuestiones de seguridad, la gente que vive allí piensa que con fundas de comida podrida y una tarjeta "solidaria" son ricos pero no tienen agua potable ni electricidad, no les recogen la basura (todo lo contrario, los usan como basurero).
El capitaleño (de Luis) no ve al Cibao como parte de nuestra isla, lo mira por encima del ojos e ignora la fuerza electoral y el potencial económico-productivo de esta parte de la nación.
No estoy criticando su palomeria, me da rabia lo que ha puesto Luis en los cerebros plásticos de la parejería de los tigueres del distrito que creen que son ricos y que hablan El idioma mejor que nadie y que salieron de la pobreza en este gobierno, sin percatarse que las drogas y la delincuencia son sus vecinos, que viven en los edificios lujosos, muchos encima de ellos (en los penthouses) y protegidos por la policía del cambio.
El Cibao es una opción para Luis Abinader por haber nacido allí y porque la mayoría de los narcotraficantes que lo llevaron al poder, son cibaeños. 
Las inversiones hechas en esta región fueron dedicadas a obras de poca importancia como carreteras turísticas personalizadas construidas con dinero del pueblo pero con dueños privados de dudosa y desconocida procedencia.
Luis ha permitido conveniente e indiscriminadamente la entrada al país de miles de millones de dólares y euros sucios y ha facilitado el lavado mediante la adquisición de propiedades importantes para el desarrolla inmobiliario de la parte pobre, para convertirlas en centros turísticos que solo sirven para reciclar la basura y materias fecales de 12mil millones de visitantes que cada año (dicen ellos) que visitan el país (muchos de ellos escorias que vienen a comprar drogas, prostitución infantil y órganos humanos) 
Claro que puede justificar los gastos de 33mil millones de dólares que ha tomada prestados, pero jamás dirá que ha hecho del dinero efectivo que entrada al país desde las remesas de la diáspora y de las inversiones del narcotráfico y la corrupción internacional. 
La popularidad y demanda que tiene la República Dominicana es enorme comparada a los otros gobiernos y es producto del esfuerzo y la inversión en promover la república que ha hecho el ministro de turismo desde el día uno de su gestión de casi 7 años, en ese transcurso ha gastado los 7 presupuestos del ministerio más las ganancias por impuestos de aduanas y de sus resorts personales, destacándose las inversiones del presidente y su familia en la industria turístico-hotelera.
República Dominicana no tiene remedio inmediato, solo obedece cada 4 años cuando despierta sus pasiones por picapollos y 500 miserables pesos se ve la algarabía de las elecciones, después, hambre por 4 años, esperando comer en 4 más 
Mi país (lamentablemente) es el más pobre del hemisferio por el simple hecho de que ejercen su derecho a votar por necesidad, por pobreza. 
Somos pobres cuando vendemos nuestra cédula, cuando votamos por miserables migajas.
La pobreza extrema, la que no nos dejan ver, la que no tiene cédula, la que no se monta en el teleférico o el metro, la que nunca conocerá el túnel de bajo la Plaza de la Independencia, la que jamás recorrerá autovías en busca del turismo si los gobiernos continúan ignorándolos.
No importa cuánto ha construido Luis Abinader, no importa cuánto ha crecido la economía, jamás podrán ocultar al mundo su complicidad con el bajo mundo y el narcotráfico y los asaltos que cometen a diario todos los empleados públicos, los ministerios y los asesores de la presidencia al presupuesto de la nación.

Vamos a seguir pobres hasta que vengan un gobierno para los pobres, mientras tanto, seguirán ocultándonos y habrán mas pobres cada día.




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